Ruta de dos semanas por el Pirineo Aragonés
y el Valle del Roncal (Navarra)
Si te gusta la naturaleza, en los Pirineos hay un sinfín de preciosos lugares que visitar y excursiones que hacer, por lo que se pueden estar los días que sean y siempre habrá rincones nuevos por descubrir. Había visitado el Pirineo Aragonés en varias ocasiones, en escapadas cortas, de 4-5 días, pero ese verano, debido a la incertidumbre provocada por el coronavirus, decidimos viajar solo por territorio nacional y pasamos 2 semanas recorriendo esta espectacular zona y el vecino Valle del Roncal, en Navarra.
Una escapada al Pirineo es perfecta para disfrutar de la naturaleza, ya que sus paisajes de alta montaña permiten, además de contemplar algunos de los picos más altos de la península, disfrutar de lagunas glaciares, ríos de agua cristalina, bosques tupidos todo el año y preciosos pueblos de arquitectura medieval.
Esta fue mi ruta de 16 días y las excursiones realizadas. Además, si dispones de menos días o vas a visitar una única zona, podrás encontrar recomendaciones para cada uno de los valles aquí.
Día 1 – Pueblo de Alquezar y ruta de las pasarelas del Vero
Alquezar es un famoso pueblo medieval, considerado como uno de los más bonitos de España, que está situado en un lugar privilegiado desde el que se tienen unas preciosas vistas del enclave natural que lo rodea.
Además de pasear por sus calles y descubrir su importante patrimonio cultural, una de sus excursiones imprescindibles es la ruta por las Pasarelas del Vero: un camino que parte desde el mismo pueblo, al lado del ayuntamiento, para el que se debe adquirir una entrada de 4€ por persona.
El camino es circular, de unas dos horas de duración, y transcurre por la última parte del Cañón del Río Vero. Al principio, el recorrido tiene un desnivel considerable, hasta llegar al borde del río, pero el camino es sencillo, está señalizado y bien acondicionado. Si este tramo de bajada ya es muy bonito, el recorrido al borde del río lo es aún más, ya que transcurre por estrechas pasarelas suspendidas en la roca, desde las que se observa un entorno espectacular.
Día 2 – Ruta Ibón de Villamuerta y cascada de Aiguallut
Esta bonita ruta parte desde la cabaña de la Besurta, a la que se puede llegar andando (4Km) o en bus (2,90€ el trayecto) desde el parking de Los Llanos del Hospital, donde debe dejarse el coche obligatoriamente en los meses de verano. Nosotros hicimos la ida en autobús y la vuelta andando, ya que es un camino fácil y de bajada.
Desde la Besurta se debe tomar el primer desvío a la izquierda por el camino que anuncia el Ibón de Villamuerta y, tras atravesar unas bonitas praderas con vacas pastando, se llega a la primera laguna. Desde ella, se debe continuar por el sendero menos transitado que va subiendo la montaña hasta llegar al Ibón. Una vez allí, hay que estar atento y no perder el estrecho sendero delimitado hasta llegar al camino principal (se ve a lo lejos una vez que continuas desde el Ibón) llegando así al Forau de Aiguallut.
La parte más complicada estará hecha, ya que el resto del camino es por un sendero ancho y muy transitado, llegando en poco tiempo al mirador y a la cascada de Aiguallut. Al llegar a la explanada final se puede continuar el camino hasta otra cascada, más pequeña y más escondida, pero desde la que se tiene una vista muy bonita del pico Aneto.
Desde la segunda cascada, la vuelta hasta el parking de Llanos del Hospital se realiza sin dejar el camino principal y se tardan unas 2 horas aproximadamente. Si vas con niños o con personas que no están acostumbradas a andar es mejor subir y bajar en el autobús y hacer solo el camino de ida y vuelta hasta la cascada, sin desviarte al Ibón de Villamuerta.
Día 3 –Ruta de las 3 cascadas de Cerler y pueblo de Benasque
La Ruta de las 3 cascadas de Cerler se puede iniciar desde el parking que hay justo al lado del letrero amarillo de Centro Comercial, en el número 17 de la Avenida de la Estación. A pocos metros se puede ver un pequeño letrero que marca el inicio del camino.
La ruta tiene una extensión de 8 Km, es circular, está muy bien señalizada y es sencilla de realizar. La primera parte, hasta la Ermita de San Pedro Mártir, transcurre a la sombra de un agradable bosque. Después, el camino se abre al valle y transcurre en una subida paulatina hasta llegar a las cascadas. La primera es la más espectacular y caudalosa y, desde ella, se observan ya muy cerca las otras dos, a las que se llega sin perder el camino circular, que inicia su vuelta en la primera cascada.
El camino de vuelta es más sencillo, ya que es de bajada, y la ruta finaliza en la parte antigua del pueblo de Cerler, que te recomiendo recorrer antes de volver al punto de partida.
Otra opción para llegar a las cascadas sin hacer la ruta completa andando es continuar con el coche hasta el parking de Al Born, desde el que las cascadas se encuentran a unos 10 minutos andando.
Por la tarde, en el pueblo de Benasque, como hacía mucho calor, tomamos un riquísimo helado en la heladería La Dulce y nos refrescamos en su piscina municipal (entrada 2,5 euros)
Día 4 – Ibón de Plan y pueblo de Aínsa
Para acceder al Ibón de Plan, si te
alojas en Aínsa, el camino más sencillo es desde el pueblo de Saravillo. Desde allí
se deben seguir las indicaciones de la carretera y pagar 3 euros por vehículo
en la máquina automática desde la que se inicia una pista forestal de 14 Km
(unos 40 minutos en coche). Esta pista no está asfaltada, pero es transitable
por cualquier vehículo y por ella se llega hasta el Refugio de Lavasar, desde
el que parten numerosas rutas.
El camino hacia el Ibón de Plan
es muy fácil y se puede realizar perfectamente con niños, la ida y vuelta dura,
aproximadamente, una hora y el entorno de la laguna es espectacular, con el bosque
y las altas montañas que lo rodean.
De vuelta hacia Saravillo,
recomiendo realizar otra ruta corta de 1 Km hasta el mirador (un cartel señala el
camino a la derecha, justo después de una curva pronunciada al bajar por la
pista forestal, pudiendo dejar el coche en un parking habilitado a la izquierda
de la carretera). Las vistas del valle desde allí son muy bonitas y el camino
hasta el mirador es muy agradable.
Aínsa es un pueblo precioso que
se sitúa sobre un alto desde el que se puede contemplar todo el entorno. Su
casco antiguo, con casas de piedra y calles empedradas, está catalogado como
conjunto histórico-artístico. Es imprescindible visitar la plaza principal, las
ruinas del castillo, donde cada verano se celebra un festival de música, y la
iglesia románica de Santa María, que tiene un bonito claustro que combina
estilos románico y gótico.
Día 5 – Castillo de Samitier y ríos con magia de Escalona
La ruta al castillo se inicia en el pueblo de Samitier desde el que, siguiendo por la calle principal, se llega a una pequeña fuente encontrando, a continuación, los primeros paneles informativos. El camino presenta un fuerte desnivel, pero se realiza por una pista ancha, lo que facilita la subida, de una duración total de una hora y media, aproximadamente.
La primera parada se puede realizar en la Ermita de Waldesca, un edificio restaurado que se puede visitar por dentro. Una vez pasada la ermita debemos tomar el camino a la izquierda que sube hasta el Castillo. Ya en este punto y, a medida que vamos cogiendo altura, podremos contemplar las impresionantes vistas de todo el valle, llegando así al mirador de los Estrechos de Entremón.
A partir de aquí, el camino se complica ligeramente hasta llegar al conjunto histórico de la Ermita de San Emeterio y Caledonio y el Castillo de Samitier. De nuevo, las vistas desde allí son extraordinarias, pudiendo visualizar la Peña Montañesa, el embalse de Mediano, el cañón por el que trascurre el río Cinca y, a lo lejos, los Pirineos con el macizo de Monte perdido.
El Programa Ríos con Magia se puso en funcionamiento con motivo de la Expo del Agua y, en toda la provincia, se puede disfrutar de sitios en los que se permite el baño en ríos y pozas de agua fresquita y cristalina. Si vas en época estival te recomiendo que visites la piscina natural junto al pueblo de Escalona, que pertenece a este programa, y que encontrarás en la propia carretera A-138. En este lugar puedes darte un agradable baño en el río Cinca con las vistas, en primer plano, de la Peña Montañesa.
Día 6 – Cañón de Añisclo
El Cañón de Añisclo es uno de los lugares más emblemáticos del Pirineo de Huesca. Para adentrarte en él desde el valle del Cinca se debe tomar el desvío de la HU-631 en Escalona y circular por la estrecha carretera que trascurre a orillas del río Bellós (que, en temporada alta, es de sentido único). Por ella se observa un paraje singular donde la temperatura desciende y se puede respirar la humedad de las paredes verticales de roca del desfiladero de las Cambras.
Desde el aparcamiento de San Úrbez parten numerosas rutas de senderismo para recorrer este bonito enclave. Si se visita en época estival, es recomendable llegar pronto, ya que el parking puede llenarse fácilmente en pocos minutos.
Nosotros hicimos la ruta circular que pasa por el Puente y la Ermita de San Úrbez y vuelve al aparcamiento por el molino y la cascada de Aso, pero alargando parte del recorrido siguiendo el camino recto desde la ermita, adentrándonos así un poco más en el cañón del río Bellós, y volviendo sobre la misma senda hasta la ermita, para tomar el desvío de la ruta circular hacia el Barranco de Aso.
Es una ruta sencilla y agradable en la que se puede disfrutar del bosque y los saltos de agua en el río, que posee un color verde muy especial. Continuando la carretera se llega hasta el parking de la Tella, desde donde se puede continuar al Valle del Ara, o tomar la carretera en dirección a Escalona, que pasa por los pequeños pueblos de Vio y Buerba, que merecen una visita. Si dispones de tiempo suficiente, te recomiendo llegar hasta Yeba y realizar una pequeña ruta circular que parte del centro del pueblo y que tiene algunos miradores al valle.
Día 7 – Ibón de Piedrafita y cascada del Sorrosal
Para realizar esta excursión es necesario llegar hasta Piedrafita de Jaca. En el aparcamiento del pueblo parten diversas rutas de senderismo, una de ellas, al Ibón de Piedrafita. El camino es sencillo, con unos 300 metros de desnivel y se realiza, en su mayoría, por una pista forestal, aunque nos encontramos un par de atajos señalizados que permiten acortar ligeramente el recorrido.
La senda es muy agradable y posee unas vistas preciosas al Valle del Tena y a la Sierra Tendereña, además, parte del camino discurre a orillas de un pequeño torrente (Barranco de Boj) que nace en el Ibón de Piedrafita. Te recomiendo que, una vez arriba, rodees la laguna y, si el tiempo lo permite, disfrutes de un picnic con vistas privilegiadas.
De vuelta a Asín de Broto, donde se encontraba nuestro alojamiento, visitamos la cascada del Sorrosal, en Broto, una bonita caída de agua a la que se accede por un corto camino de madera desde el propio pueblo. En este lugar, también existe la posibilidad de contratar una excursión para realizar la vía ferrata que accede a lo alto de la cascada, por las rocas del Barranco del Sorrosal.
Día 8 – Ruta Cola de Caballo y pueblo de Torla
Este día hicimos la ruta más larga de todo el viaje, aunque también una de las más famosas y bonitas del Pirineo aragonés, en el Parque de Ordesa y Monte Perdido, que culmina en la cascada de Cola de Caballo.
Para realizarla en temporada alta hay que coger el autobús que parte del pueblo de Torla hasta la pradera de
Ordesa (4,5€ ida y vuelta). Una vez allí, las rutas están perfectamente señalizadas y son muy concurridas, sobre todo en verano. Existen dos opciones: realizar la clásica a Soaso, que es el sendero que va por la izquierda, o convertir parte en circular por la Senda de los Cazadores.
Nosotros hicimos la ruta a Soaso y la duración total fue de unas 6 horas y media, ya que la cascada dista aproximadamente 10 Km de la pradera y la ida es casi todo en subida (con un desnivel de 500 metros). Puede parecer dura, pero el camino es sencillo y está perfectamente acondicionado y, salvo por un tramo que se estrecha ligeramente, se realiza casi todo por una pista ancha y cómoda.
El paisaje de este parque es espectacular y, además del premio final de la Cola de Caballo, en el camino hay gran cantidad de saltos de agua y otras cascadas preciosas, además de pasear entre enormes pinos y hayas, sin olvidar los miradores a las grandes cumbres de los Pirineos, como el Monte Perdido o el Cilindro.
A la vuelta, no dudes en dejar algo de tiempo para recuperar fuerzas en el pueblo de Torla, una población típica pirenaica con un casco histórico muy bonito de casas de piedra con tejados de pizarra donde podrás encontrar bares, restaurantes y el Centro de Visitantes del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, donde obtener más información para recorrer la zona.
Día 9 – Jaca, Hecho y Ansó
Para descansar de la caminata realizada el día anterior, esta jornada la dedicamos a conocer estas tres bonitas poblaciones aragonesas.
Jaca es una ciudad pequeña pero muy animada en cualquier época del año. Posee, además, un importante patrimonio monumental en el que destaca la Catedral de San Pedro de Jaca, una de las primeras catedrales románicas construidas en la península ibérica. Te recomiendo pasear por su casco histórico para disfrutar de sus construcciones y visitar la Ciudadela, además de tapear en alguno de sus numerosos bares.
Hecho es un pequeño pueblo localizado en el valle que recibe su nombre y cuya arquitectura de piedra es típica de esta zona de montaña. Esta población, situada a orillas del río Aragón, se encuentra en un lugar estratégico para visitar otros puntos de interés del valle, como la Selva de Oza, la cima Castillo de Acher y el Dolmen de Aguas Tuertas.
Ansó es un pueblo que se encuentra en la lista de los más bonitos de España y que no puedes perderte. Su encanto radica, principalmente, en la conservación de su casco histórico, declarado como Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón. Me encantaron sus plazas y casas con balcones repletos de flores y la visita que realicé a la Casa torre medieval que, en ese momento, albergaba una exposición de pintura de artistas de la zona.
Día 10 – Ibón de Estanés, Candanchú y estación de Canfranc
El Ibón de Estanés está localizado justo en la frontera entre España y Francia por lo que, para realizar esta ruta, necesitamos adentrarnos unos pocos kilómetros en el país galo desde la estación de esquí de Candanchú para llegar hasta el parking de Sansanet.
En ese lugar comienza la ascensión hasta la laguna glaciar, que dista unas dos horas, debido a la escarpada pendiente inicial. La senda está perfectamente señalizada y, aunque puede parecer dura al principio, se realiza sin excesiva dificultad.
Realizaremos unos 45 minutos de ascensión por un precioso hayedo hasta llegar a un gran valle rodeado de praderas, desde donde se pueden contemplar las escarpadas cumbres que nos rodean. Es allí donde el sendero vuelve a territorio español y circula por la GR-11 hasta el puerto de Estanés, situado a casi 1800 metros de altitud. Desde allí, se emprende una ligera bajada hasta el Ibón, que ya se visualiza.
Para finalizar la jornada, paramos a conocer la estación de Canfranc, en la que puedes apuntarte a las visitas guiadas que organiza la oficina de turismo de la localidad. Es un lugar con una interesante historia, ya que fue inaugurada en 1928 y se convirtió en el complejo ferroviario más importante del país. Su momento más espléndido lo alcanzó durante la Segunda Guerra Mundial, ya que era utilizado como lugar de paso estratégico.
Además, esta estación está rodeada de grandes misterios relacionados con oro, nazis y espías. Una historia, que se descubrió oficialmente en el año 2000, cuenta que un ciudadano francés encontró unos documentos que probaban el paso de 86 toneladas de oro nazi robado destinadas, en su mayoría, a Portugal siendo, por otro lado, el jefe de la aduana responsable del paso a España de cientos de refugiados judíos mientras fingía colaborar con los nazis.
Día 11 – Ruta al Dolmen de Aguas Tuertas y la Selva de Oza
Cerca de la población de Hecho se encuentra el Parque Natural de los Valles Occidentales donde, entre las numerosas rutas que se pueden realizar, escogimos la que llega hasta el famoso dolmen de Aguas Tuertas.
La forma más sencilla de realizar este camino es saliendo desde el Parking de Guarrinza. Desde allí, la senda continúa la pista forestal (no transitable por vehículos sin autorización), con una pendiente moderada (unos 400 metros de desnivel) durante los 3 Km de recorrido hasta el dolmen.
El último tramo de la ruta es un poco más duro y termina en el refugio de Aguas Tuertas. Una vez arriba, se puede observar el tramo inicial del río Aragón Subordán, que forma en la extensa pradera gran cantidad de meandros retorcidos hasta caer hacia el Valle de Hecho. Puedes continuar el estrecho sendero que sale a la izquierda del refugio para llegar al dolmen, un monumento megalítico al que las leyendas le otorgan un papel de guardián del valle, por lo que es conocido también como Caseta del Duende.
De vuelta, propongo realizar otra ruta sencilla, corta y circular por el precioso bosque de la Selva de Oza. Este lugar, rodeado de abetos, pinos y hayas tiene un encanto especial y, además, esconde en su interior numerosas estructuras prehistóricas. La senda comienza en el parking de Oza y tiene una duración de 50 minutos (3 Km en total) y es muy llana.
Al cruzar el puente se encuentra el panel informativo con varias rutas, debiendo seguir las indicaciones que marcan el Castillo de Acher hasta llegar a la pista forestal que vuelve al camping de Oza atravesando el bosque. Cerca del mismo, te recomiendo visitar la Corona de los Muertos, un yacimiento arqueológico formado por círculos de piedra de más de 3.000 años de antigüedad.
Día 12 – Isaba, Centro de Interpretación del Roncal y Ruta de los oficios de Burgui
Llegamos a Navarra y nos instalamos en Isaba, desde donde realizamos todas nuestras excursiones por el valle del Roncal. En primer lugar, recorrimos este bonito pueblo de calles empedradas y casas blancas típicas de la zona, la plaza principal y el conjunto de la iglesia de San Cipriano.
En la oficina de turismo del pueblo de Roncal se encuentra, en su planta superior, el centro de interpretación del valle, que muestra a los visitantes, de una manera lúdica e interactiva, información muy interesante sobre el patrimonio natural de este lugar.
Para completar el día, realizamos la ruta de los oficios del pueblo de Burgui. Un sendero corto y sencillo en el que se puede conocer la historia de esta zona por la representación de diversos oficios de la antigüedad como el de cantero, lavandera, carbonero, alpargatera… además de aprender más acerca de las almadías, neveras medievales, hornos de pan y otras construcciones tradicionales.
Además de disfrutar del pueblo y su interesante museo al aire libre, se puede continuar el sendero para adentrase un poco más en la Foz de Burgui, un cañón creado por el río Esca que alberga numerosas colonias de buitres y otras aves rupícolas que anidan en sus paredes rocosas. Culminamos la ruta en el mirador de aves, volviendo sobre nuestros pasos de nuevo hasta el pueblo.
Día 13 – Cascada de Belabarze, ruta por el pueblo de Uztárroz y cena en Ochagavía
Esta jornada la dedicamos a realizar dos rutas sencillas y muy bonitas en los alrededores de la población de Isaba: la subida a la cascada de Belabarze y la ruta de los rincones de Uztárroz.
La primera de ellas comienza en el aparcamiento que hay a la derecha de la carretera NA-137, a unos 3 Km desde Isaba en dirección al Valle de Belagua. En este lugar se encuentra un panel informativo con las diferentes rutas y un puente de piedra que atraviesa el río Belagua, el cual se debe cruzar para comenzar el sendero.
En primer lugar, se puede visitar la cueva del Ibón, al borde del camino, para después, volviendo al puente, iniciar la ruta hacia la izquierda, señalizada en verde y blanco, que indica Artikomendia por Belabarze.
La primera parte del camino, aunque de subida, es muy agradable ya que recorre el bosque hasta llegar al cruce con la carretera a Zurita, desde donde se adentra en el valle con unas vistas preciosas a las montañas que lo rodean. De nuevo en el bosque, por un camino de bajada, se llega hasta la bonita cascada de Belabarze, que suele estar muy concurrida, ya que es una de las más famosas de Navarra. Después hay dos opciones para volver: una larga por el pueblo de Isaba y otra corta, por el desvío a la derecha hacia la cueva del Ibón. En esta, deberás al final cruzar el puente románico de Isaba para volver los últimos metros al borde de la carretera hasta el aparcamiento inicial. La duración total es de, aproximadamente, unas 2 horas.
La segunda ruta parte del casco histórico de Uztárroz y recorre las inmediaciones del pueblo, a través de diversos miradores desde los que disfrutar de unas bonitas panorámicas. La distancia total es de 4 Km, está señalizada y pasa por la Ermita de nuestra Señora del Patrocinio, el Puente viejo y el barranco Amuko, para volver a adentrarse en el pueblo hasta el punto inicial.
Si te apetece, para completar este día, te propongo llegar por la tarde hasta el bonito pueblo de Ochagavía, en el que se puede cenar estupendamente en una de sus agradables terrazas al borde del río.
Día 14 – Ruta Arrako y sendero a la Ermita de Idoia y al mirador de Isaba
La ruta Arrako es un recorrido circular de 2 horas de duración (5,3 Km) por el que se pueden conocer algunos de los puntos más importantes del Valle del Roncal. Comienza en el aparcamiento del Kilómetro 43 de la carretera NA-137 desde el que se sube paulatinamente por los pastos hasta llegar a un precioso bosque de hayedos centenarios.
Continúa atravesando diversos barrancos hasta llegar a la venta de Juan Pito, un bar y restaurante muy famoso de la zona en el que deberás coger número con antelación si deseas parar a comer. Comenzará allí el descenso hacia el punto inicial, pero deberás tomar una bifurcación a la derecha (camino de ida y vuelta) para llegar hasta la cascada de Arrako. Para finalizar, se cruza la Ermita por el sendero que llega, de nuevo, al aparcamiento inicial.
Por la tarde, realizamos otro agradable sendero de 2 Km, circular, que parte desde el puente de entrada a Isaba y que transcurre por el bosque cercano de la localidad hasta la Ermita de Idoia, volviendo de nuevo al pueblo y culminando en el mirador del barrio de Garagardoia.
Día 15 – Ruta al refugio de Belagua y paseo por el bosque de Mata de haya
La última ruta que realizamos es la conocida como el sendero de Zemeto: circular, de 5 Km, y se inicia en el refugio de Belagua, al que se puede acceder en coche por la carretera N-137 en dirección a Francia.
En el aparcamiento hay un cartel explicativo y señales informativas durante todo el camino. Comienza con una corta bajada empinada para tomar el camino en dirección a la izquierda (la ruta, al ser circular, también se puede hacer en sentido inverso) atravesando la llanura de Eskilzarra hasta llegar al estrecho paso de Zemeto, siguiendo las indicaciones al Mirador de Belagua, para el que hay que desviarse ligeramente de la ruta circular en un sendero de ida y vuelta. Desde allí, hay unas preciosas vistas del valle.
Regresando a la ruta circular, y continuando por el bosque, se llega casi a la carretera N-137, siguiendo la ruta relativamente paralela a la misma por una pradera inclinada de vuelta hasta el refugio. Es una ruta sencilla que se puede realizar, sin complicaciones, en una hora y media aproximadamente.
Tras una rica comida con bastante tiempo de espera para pillar mesa en la venta de Juan Pito, finalizamos el día paseando por el precioso bosque de Mata de Haya, cuyo aparcamiento se encuentra en el Km 45 de la NA-137. Desde allí, parten numerosas rutas y caminos cortos que recorren este singular hayedo, como El sendero de los sentidos, que permite escuchar, oler y sentir el bosque de una forma muy particular.
Día 16 – Visita a la Foz de Arbayún en el camino de vuelta a casa
Finalizamos nuestro viaje por el Valle del Roncal con la visita al impresionante mirador de Iso, desde el que se observa la Foz de Arbayún, la reina de las foces de Navarra. Esta garganta, excavada durante miles de años por el río Salazar, posee paredes verticales de 300 metros de profundidad.
La Foz, que solo puede ser vista desde los miradores (ya que no se puede recorrer por el interior) acoge la mayor colonia de buitres leonados de Navarra y, en ella, también se pueden contemplar otras aves rapaces como el quebrantahuesos, el alimoche o la imponente águila real.

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