12 planes que no puedes perderte en Budapest
Budapest es una de mis ciudades favoritas de Europa. Es un lugar bonito, cómodo y animado. Pasear por el centro histórico, con sus edificios monumentales y sus grandes paseos, recorrer el río Danubio, tanto en barco como a pie, y la animación de sus bares y plazas lo convierten en uno de los destinos turísticos por excelencia.
Si vas a viajar a esta ciudad posiblemente has encontrado en guías y otros blogs muchos monumentos que vas a visitar sí, o sí: el parlamento, el bastión de los pescadores, el puente de las cadenas, el castillo de Buda, el barrio judío, la ópera, etc. Son todos lugares que debes conocer, por supuesto y, la mayoría de ellos, se incluyen en los tours guiados.
En este post te enumero 12 planes a sumar a estas visitas anteriores, que realicé durante mi estancia en Budapest, y que me encantaron. Espero que te parezcan interesantes y los disfrutes tanto como yo.
1. Hacer un Free tour por Buda y Pest
Una buena forma de conocer todos los puntos importantes de Budapest es contratando uno de los numerosos Free tour que se ofertan, tanto en español como en inglés. Asegúrate, antes de reservar, que abarcan las dos zonas de la ciudad: Buda y Pest y, si no es así, contrata uno para cada zona, porque ambas merecen mucho la pena.
Nosotros hicimos el tour con la empresa Free Budapest Tours y quedamos muy contentos, el itinerario y las horas de salida las podéis encontrar en su web.
También se ofrecen free tours específicos del barrio judío y, aunque preferimos recorrerlo por nuestra cuenta, seguro que también cuentan cosas muy interesantes de esta parte de la ciudad.
2. Subir a la cúpula de la Basílica de San Esteban
Lo reconozco, me fascinan las alturas. De las primeras cosas que hago cuando llegamos a una ciudad es preguntar o buscar información de los miradores o torres donde poder ver vistas panorámicas. La Basílica de San Esteban es un buen lugar para ello y, además, es el único de los tres famosos miradores que está situado en la zona de Pest (desde el Bastión de los pescadores y el mirador de la Ciudadela la vista de la ciudad es desde la otra orilla del río). El mirador de la basílica, situado a 90 metros de altura, ofrece una visión muy peculiar de la ciudad, ya que se pueden rodear los 360 grados de la cúpula por una estrecha terraza exterior. Se puede subir en ascensor o, si eres muy valiente, por las escaleras. El precio en ambos casos es de 500 florines (aproximadamente 1,5€).
Además, en el interior de esta Basílica se puede encontrar una de las reliquias sagradas más importantes de Hungría: la mano derecha del rey Esteban I (la entrada es gratuita pero en la puerta se solicita una aportación voluntaria de 200 florines).
3. Tomar un helado en Gelarto Rosa
Nada más salir de la Basílica, a mano izquierda, se sitúa una de las heladerías más famosas de la ciudad. Es fácil localizarla por la larga fila de personas que hacen cola en la puerta, sobre todo si te pilla una ola de calor en mayo, como a nosotros. Además de su original forma de rosa, los helados están muy muy ricos, por lo que la espera merecerá la pena.
4. Hacer el famoso recorrido del Tranvía nº2
Una muy buena forma de recorrer la ribera del río Danubio es cogiendo la línea 2 del tranvía. Este recorrido se incluyó en 2002 en la lista de las 10 líneas de tranvía más bonitas del mundo, elaborada por la revista National Geographic.
La parte más conocida es la que circula desde la estación de Fővam tér hasta Jászai Mari Híd. Además de ir en un tranvía antiguo, puedes recorrer de forma cómoda y barata una parte muy famosa de la ciudad, viendo desde la ventanilla la Ciudadella, el Puente de las cadenas, el Castillo de Buda, el Parlamento y demás monumentos de una forma muy agradable al borde del Danubio.
Para hacer este trayecto, se puede comprar un billete sencillo que cuesta 1€ y que se debe validar a la entrada en el vagón. Hay bastante afluencia de tranvías en esta línea durante todo el día, por eso, te recomiendo que no lo cojas en hora punta, ya que es un trayecto bastante común entre los habitantes y no podrás disfrutarlo igual de bien.
5. Recorrer el parque de Santa Margarita
Aprovechando la estación del Tranvía 2 Jászai Mari Híd, puedes bajarte a recorrer el parque de Santa Margarita. Este parque está situado en una isla en el río Danubio y se puede recorrer paseando, en bici, o en coche de golf (hay varios puestos de alquiler a la entrada), además de un tren turístico que ofrece el recorrido completo por 800 florines.
Si hace buen tiempo, te recomiendo hacer el paseo que rodea todo el parque, ya que irás pasando por diferentes jardines y podrás desconectar de edificios por un rato. En este parque también están las ruinas del Convento de Santa Margarita, una pequeña iglesia, una piscina y un zoo. Además, en la entrada hay una fuente en la que, al menos en la época que nosotros fuimos, hacen espectáculos de agua y sonido durante todo el día.
6. Subir al mirador de la Ciudadela
Un poco menos concurrido que el mirador del Bastión de los Pescadores y mucho más alto, se encuentra el mirador del Parque de la Ciudadela. Llegar hasta arriba del Monte Gellert te llevará, aproximadamente, unos 20 minutos andando y debes prepararte para superar empinadas cuestas. Parece duro pero, en realidad, poco a poco se va subiendo sin dificultad y las vistas desde arriba merecen mucho la pena, ya que ofrecen una vista completa y muy bonita de la ciudad.
7. Visitar el Mercado Central de Budapest
El Mercado Central es un lugar muy turístico que aparece en la mayoría de las guías y siempre está repleto de gente. Es un buen lugar para conocer la gastronomía típica de la ciudad ya que, en la planta superior, podrás encontrar numerosos puestos de comida a muy buen precio donde probar los platos estrella (Gulyas, Paprika csizke, porkolt, strapaskla, kurtoscalacs, etc.), lo más difícil, si vas a la hora de comer o cenar, es encontrar un sitio donde poder sentarte.
8. Pasear por la Avenida Andrassy y volver en la línea 1 del metro
Esta vía, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2002, es de las más famosas de la ciudad por sus preciosas fachadas y elegantes palacios. Es un paseo de 2,5 Km que no puedes perderte. En ella se encuentran muchas tiendas de lujo, elegantes cafés y restaurantes, varios museos y, lo más importante, la famosa Ópera de Budapest. El final del recorrido culmina en la Plaza de los Héroes, desde donde se puede entrar al Parque Városliget, el principal de la ciudad, en el que se encuentran los baños Szechenyi.
Para volver al centro te recomiendo que hagas el mismo trayecto pero, esta vez, bajo tierra con la línea 1 del metro, que tiene un encanto especial por ser la segunda línea más antigua del mundo (construida en 1896) y la primera en el continente europeo. El precio del billete sencillo es de 350 florines y un bono de 10 viajes cuesta 3000 florines (1€ por trayecto aproximadamente). El recorrido de vuelta al centro es de 7 paradas desde la Plaza de los Héroes y 8 si tomas el metro dentro del propio parque, es decir, unos 15 minutos.
9. Visitar el parque Városliget y el balneario Szechenyi
A Városliget se puede llegar, como he comentado anteriormente, andando por la Plaza de los Héroes, o con la línea 1 del metro hasta la parada de Széchenyi fürdő. El parque tiene numerosos caminos agradables por los que pasear, además de un gran lago y el castillo de Vajdahunyad, que es una réplica del castillo de Hunyad, en Transilvania, y que alberga el museo de Agricultura.
Dentro de este parque es donde se encuentran los famosísimos baños Szechenyi. Nosotros dedicamos una mañana completa en ellos y los recomiendo siempre que tengas tiempo suficiente en la ciudad. Me explico: este histórico balneario cuenta con 15 piscinas, 3 de ellas al aire libre de gran tamaño y 12 más pequeñas de interior. Además, hay varias saunas y baños de vapor, salas de masajes y un bar para comer a precios razonables, pero la comida no es de mucha calidad.
La visita es agradable y hace ilusión bañarse en un lugar tan emblemático pero, hacer el circuito completo y disfrutarlo, lleva unas horas. Tampoco esperes un balneario de lujo, ya que el ambiente es un poco “hospitalario”, sobre todo en las piscinas interiores. Además, es tan turístico que, en algunas épocas y horarios, suele estar muy masificado, por lo que si vas esperando un entorno idílico es posible que te defraude un poco. Aun así, te recomiendo que, si vas a pasar más de dos días en la ciudad, los conozcas. La entrada, que se puede adquirir en la propia taquilla, da derecho a un vestidor particular en el que puedes dejar todas tus cosas bajo llave, y cuesta unos 15€ (hay varias modalidades según los servicios contratados). Si no quieres esperar la cola, puedes comprarlas por adelantado en su web.
10. Comer o cenar en uno de estos restaurantes
Budapest es una ciudad súper animada en cualquier época del año, cuenta con una gran oferta gastronómica y de ocio nocturno. Hay muchos restaurantes modernos, con una decoración cuidada y comida de calidad a muy buen precio. Es difícil seleccionar los mejores con tantas posibilidades, pero me gustaría destacar estos tres que me encantaron:
- For Sale Pub: Es uno de los famosos “ruin bars” que ofrece una amplia carta de comida. Los platos son tremendamente generosos por lo que, si no sois muy glotones, os recomiendo compartir uno para dos personas (los camareros no ponen problemas en eso, ya que mucha gente comparte). El local es de lo más original: dibujos de los clientes que cubren todas las paredes y el techo, suelo de paja y barra libre de cacahuetes (parece una locura, pero ese es precisamente el encanto de los ruin bars). Además, por las noches hay música en directo, lo que complementa del todo el ambiente. Hay que tener en cuenta que este bar no admite el pago con tarjeta.
- Csendes Vintage: Bar con una muy buena atención, comida rica y precios asequibles. El lugar tiene una decoración también muy original, propia de los ruin bars. Es de ambiente relajado y en su carta hay opciones vegetarianas.
- Koleves Vendegló: Restaurante situado en el barrio judío de la ciudad, con muy buen ambiente, cocina más moderna y riquísima a buen precio. Si no hay sitio en el interior, dispone de una terraza súper agradable en la parte de atrás, que conecta con otra zona muy animada de puestos de comida.
11. Entrar en el Szimpla Kert
Te lo van a recomendar seguro, pero tienen razón: no te puedes perder la visita a este mítico ruin bar. El lugar es muy turístico, pero su originalidad lo merece. Prefiero no dar demasiados detalles para que te sorprendas con todo lo que puedes encontrar dentro, que te aseguro que no te dejará para nada indiferente. Es un lugar muy divertido, con buen ambiente y numerosos espacios, cada uno más original que el anterior. Te recomiendo ir por la noche, ya que es cuando está más animado y hay gente de todo tipo (familias, amigos, parejas…). La entrada es gratuita y no te obligan a consumir nada, puedes sentarte a tomar algo o, simplemente, pasear como un visitante más.
12. Ir en barco por el Danubio hasta el pueblo de Szentendre
Si dispones de tiempo suficiente, una buena idea es hacer una excursión en barco por el Danubio hasta el pintoresco pueblo de Szentendre. Necesitarás dedicar prácticamente el día completo si quieres disfrutar de esta visita. Los barcos parten del muelle que está situado en la orilla de Pest, cerca del puente de Elizabeth, y hay varias compañías que ofertan el billete en varios horarios, tanto para la ida como para la vuelta. En general el precio de ida y vuelta ronda los 20€, aproximadamente, y no es necesario comprarlo con antelación. Lo mejor es que te acerques al muelle la misma mañana que vas a partir, o la tarde de antes, y te informes de las posibilidades que mejor se ajusten a tus preferencias.
Nosotros fuimos al muelle a las 9:30h de la mañana y tuvimos que esperar poco a que saliera nuestro barco. El trayecto dura una hora y media hasta el pueblo y es muy agradable. Un entorno tranquilo y bonito con vegetación frondosa a ambos lados del Danubio.
Szentendre es conocido como el “Pueblo de los Artistas” y está repleto de tiendas de artesanía. Está muy orientado al turismo, por lo que tiene numerosos atractivos para pasar el día. Lo mejor es acercarte a la oficina de turismo y conseguir el mapa con los principales puntos de interés y, después, perderte por sus bonitas callejuelas y hacer el paseo al borde del río, con su playa incluida. Te recomiendo que subas a la iglesia de San Juan, desde la que se puede observar el pueblo desde el mirador. Si hace buen tiempo, compra para el paseo un helado de lavanda en la heladería Levendula Kézműves Fagylaltozó, están riquísimos.
Para comer, me gustó mucho el restaurante Adria Café. Cocina griega muy buena con una terraza agradable y tranquila. Nosotros fuimos pronto y no tuvimos problema para conseguir mesa pero, después, se acabó llenando.
El barco de vuelta parte del muelle por la tarde, así que da tiempo a pasar el día tranquilamente viendo esta bonita población.
Para llegar a Szentendre también se puede tomar un tren de cercanías (HEV) desde la Plaza Batthyány de Budapest y es, sin duda, una opción más económica y rápida (el trayecto dura 40 minutos), pero a nosotros nos hacía ilusión navegar por el Danubio. También se puede hacer una excusión en bicicleta, ya que hay una senda ciclista acondicionada por la autovía 11.
