Qué ver en Bogotá

Bogotá es una ciudad enorme, pero en unos pocos días se pueden recorrer los lugares más interesantes.

Si la estancia no es muy larga, recomiendo alojarse en el centro histórico o Candelaria, ya que en los trayectos internos se invierte bastante tiempo y casi todos los lugares importantes están muy cerca del centro.

Hay quienes previenen sobre la zona de la Candelaria como algo más insegura que otras zonas de la ciudad por la noche, pero no tengo opinión personal sobre ello porque nosotros, sobre todo, aprovechamos las horas de luz y salimos a cenar a un restaurante que nos habían recomendado cerca del hotel, por lo que no sentimos inseguridad en ningún momento. 

Visita el centro histórico

Empezamos el recorrido por la plazoleta Chorro de Quevedo, lugar donde se fundó la ciudad en 1538. Desde allí, se puede apreciar la esencia de la ciudad, con las antiguas casas muy bien conservadas, que te transportan a un pequeño pueblo. Al bajar por la Carrera 2 se puede encontrar uno de los numerosos grafitis que hay en el barrio, aunque este se ha hecho especialmente famoso, por lo bonito y colorido que es.

Después, decidimos perdernos y callejear sin rumbo por esas bonitas calles hasta que tomamos, de bajada, la Calle 11 para llegar al Museo Botero. Justo antes de llegar a él se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, cuyo retablo está cubierto de oro y los techos conservan las pinturas originales (en la mayoría de las iglesias no se pueden ver, por los problemas de humedad de la ciudad).

La entrada al Museo Botero es gratuita, está abierto hasta las 16:00h todos los días y recomiendo la visita. Además de pinturas y esculturas del ilustrísimo Fernando Botero se pueden contemplar otras obras de numerosos autores famosos (Dalí, Picasso, Monet, etc.), todas ellas de la colección privada de Botero, que donó al museo con la única condición de que no se cobrara entrada para verlas.

Por dentro del Museo Botero se puede acceder al Museo Casa de la Moneda, también gratuito, y que a mí me gustó mucho, sobre todo, porque se ve cómo son las casas coloniales por dentro.

Bajando por la misma calle, a la derecha, se encuentra el Centro Cultural Gabriel García Márquez y, a la izquierda, la parte trasera del edificio del teatro de Bogotá. Continuando por esa calle se llega a la enorme plaza de Bolívar.

Si te sitúas en el centro de la misma podrás observar la mayoría de los edificios ilustres de la ciudad: la Catedral, el Palacio de Justicia, el Capitolio, la Alcaldía y el Palacio Arzobispal, entre otros. A la izquierda de la iglesia hay una casa blanca con balcones verdes, un lugar muy importante para la independencia de Colombia, ya que el dueño se negó a prestar un florero suyo para la cena del comisario real Antonio Villavicencio. Esta excusa se utilizó para levantar los ánimos en contra de los españoles, proclamando el famoso grito de independencia, que dio paso a la conocida revuelta del 20 de julio. 

Subiendo por la calle 10 se puede encontrar la casa de Manuelita Saenz, conocida como la “Libertadora del libertador”, apodo que le puso Simón Bolívar cuando le salvó la vida al enterarse y avisarle de que le iban a atacar en su palacio, pudiendo escapar por una de las ventanas. Se la conoce también por ser una de las precursoras del feminismo en América Latina. La famosa ventana está en uno de los laterales del Palacio San Carlos, con un cartel explicativo, justo enfrente del teatro municipal.

Al otro lado de la plaza de Bolívar hay un mercado de artesanía en los soportales y, en una de las tiendecitas del fondo, se puede degustar un fantástico té de coca, muy típico de Colombia.

Después, puedes pasear por la Carrera 7, que es peatonal y está repleta de todo tipo de vendedores ambulantes. En ella, se puede encontrar desde un helado hasta un adaptador de corriente, pasando por ropa, cuadros, juegos de azar y puestos de comida callejera. Todo ello teniendo que sortear mimos, cantantes, bailarines y los cientos de personas que recorren esa calle a todas las horas del día.

Cuando consigues llegar al Parque Santander puedes observar, al otro lado de la plaza, el imponente edificio del Museo del Oro. Recomiendo visitarlo porque es muy interesante, además de enorme, pudiendo invertir, según nos comentaron, hasta 7 horas para verlo completo. 

El Museo del Oro y la calle de las esmeraldas

Nosotros visitamos la segunda y tercera planta, donde se encuentran las obras más importantes y tardamos unas 2 horas. Si tienes oportunidad, recomiendo hacer la visita con un guía porque se aprenden historias súper curiosas e interesantes de la cultura precolombina.  A mí la pieza que más me llamó la atención fue la del famoso Poporo Quimbaya, una pieza usada para mambear la coca que tiene un peso de 777,7 gramos, número de la suerte para los indígenas que la crearon (sin balanza, por supuesto).

Además, en la sala donde se encuentra la pieza estrella del museo, la barca de la laguna de El Dorado, se puede observar una representación de la ceremonia de nombramiento de un nuevo cacique muisca, con la música tradicional y con un juego de luces que muestran las más de 300 piezas de oro que hay en las paredes y el suelo.

Al finalizar la visita atravesamos la calle 16 donde, si entras en cualquiera de sus joyerías, te explican el proceso de extracción y pulido de las esmeraldas. Si te interesan estas piedras preciosas es de los mejores sitios donde puedes comprarlas, porque llevan obligatoriamente su sello de autenticidad. 

Subida a Monserrate

Llegando al Parque de los Periodistas tomamos la calle peatonal (va cambiando de nombre) pero no tiene pérdida, porque tiene un pequeño estanque de agua y palmeras en todo el recorrido. Por esta calle se llega al famoso teleférico de Monserrate.

Para mí, la subida es una visita obligatoria en Bogotá, porque me encantan las vistas panorámicas (eso sí, siempre que el día esté despejado). Arriba, se puede visitar también el santuario de Monserrate, que se llama así porque tiene una figura de la virgen igual que la de la iglesia de Monserrat, en Barcelona. El teleférico cuesta 21.000 pesos ida y vuelta y el trayecto dura unos 5 minutos. Durante el mismo y, sobre todo, una vez que llegas arriba, es donde vas a poder ver la inmensidad de la ciudad de Bogotá. 

Dónde comer en Bogotá 

De los restaurantes que probamos, me gustaron mucho los siguientes:

  • Restaurante Origen (en la Candelaria): platos muy ricos y abundantes a buen precio.
  • Restaurante La Mona Gourmet (en la Zona T): platos típicos colombianos a precios muy económicos.

 

Montmartre-Paris
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