Ruta de 3 semanas en coche por la costa este
de Estados Unidos
No sé si será por lo presente que tenemos este país en nuestra vida cotidiana (en las noticias, en el cine, en la comida…) pero siempre me he sentido muy a gusto viajando por Estados Unidos.
La primera vez fue un viaje de 3 semanas por la costa oeste, recorriendo en coche el famoso anillo de San Francisco – Las Vegas (y el Gran Cañón del Colorado) – Los Ángeles – San Francisco. En esta segunda ocasión, el viaje llegó un poco por casualidad al fallar en el último momento el plan de vacaciones previsto, por lo que montamos el viaje prácticamente sobre la marcha, y ¡no nos salió nada mal!
Compramos los billetes de avión, trazamos la ruta aproximada que queríamos y reservamos alojamiento solo en las grandes ciudades, el resto, lo fuimos ajustando sobre la marcha. Una ventaja de EEUU es que, si decides hacer una ruta en coche, los pueblos y carreteras están llenos de moteles que permiten dormir en sitios buenos, bonitos, baratos y familiares (que cambian bastante el concepto que tenemos los españoles de la palabra “motel”).
En la costa este, además de ciudades muy agradables con un pasado histórico interesante, puedes recorrer una parte de los Apalaches, una cordillera montañosa que se extiende desde Canadá hasta el estado de Alabama, pasando por alguno de los muchísimos parques temáticos de Orlando, hasta acabar bañándote en las cálidas aguas de Miami. ¡Todo muy completo!
A continuación, os detallo las etapas de la ruta que realizamos durante 19 días:
Día 1: Rumbo a Nueva York
El vuelo que mejor se ajustaba a nuestras fechas era con Air Europa de Madrid a Nueva York y vuelta desde Miami. Nueva York ya la habíamos conocido unos años antes pero, como nos gustó mucho, decidimos dedicarle dos días completos para visitar la ciudad en una época del año muy distinta a como la conocíamos (sustituyendo la nieve y las luces de navidad por agradables paseos veraniegos: si, tuvimos suerte y no nos hizo mucho calor). Como llegamos por la tarde y un poco cansados del vuelo, lo que quedaba de día lo dedicamos a buscar un sitio para cenar y dar un pequeño paseo por los alrededores de nuestro hotel (LIFE HOTEL NoMad 19 West 31st Street), en Manhattan.
Día 2 y 3: Disfrutando de la Gran Manzana
Si quieres disfrutar al máximo de esta sorprendente ciudad, en estos dos días tendrás tiempo para realizar los planes que te enumero en mi post: Planes imprescindibles en Nueva York.
Día 4: En bus desde Nueva York a Philadelphia
Como la primera semana la dedicamos a conocer ciudades que están muy bien conectadas entre sí, ahorramos días de alquiler de coche y nos movimos en autobús. Compramos por internet la noche de antes un billete con la compañía Greyhund para ir a Philadelphia por 9€, que partía a las 10:00h de la terminal de Porth Autority y llegaba a las 12:00h.
Una vez allí, nos alojamos en el Hotel Philadelphia 201 y visitamos los puntos turísticos del centro histórico de la ciudad: El Independence hall, la liberty bell, el museo de arte (con las famosas escaleras de Rocky), el paseo J.F. Kennedy… Lo mejor es que te acerques a la oficina de turismo, que está situada en el Ayuntamiento, en la que te darán un mapa de la ciudad y te informarán de los horarios de todos los puntos de interés, que se pueden ver tranquilamente en un día.
Día 5: De Philadelphia a Washington D.C.
Tras algunos intentos desafortunados, por problemas en la conexión e informaciones erróneas de un huésped del hotel que solo pretendía ayudarnos, logramos comprar de madrugada un billete a Washington que salía de la estación de autobuses a las 9:40h del día siguiente y tardaba 3 horas y media en llegar a la capital del país, por 11€ por persona.
Al llegar a la estación central de Washington, hay una gran variedad de medios de transporte para desplazarte a cualquier punto de la ciudad, en nuestro caso, tomamos desde el parking de la terminal un bus DC Circulator (que cubren algunos trayectos del centro de la ciudad y que cuestan 1$ el billete) ya que comprobamos que el recorrido de la línea amarilla nos dejaba cerca de nuestro Hotel: RL Washington DC.
Todos, o casi todos, los monumentos, museos y edificios más importantes de la ciudad se sitúan alrededor del famosísimo Nathional Mall, un parque rectangular de casi 4 Km de longitud que te parecerá conocer a la perfección por la cantidad de películas y series en las que aparece.
Esa tarde recorrimos un trocito de este gran parque haciendo una ruta circular por su ala oeste (viendo la Casa Blanca, el monumento a Washington, a Jefferson y a Lincoln, pasando además por los diferentes parques memoriales cercanos).
Día 6: Washington D.C.
Este día lo reservamos íntegramente a conocer la otra parte del Nathional Mall y, para agilizar los largos trayectos, en algunas ocasiones tomamos la línea roja del DC Circulator. La entrada es gratuita a todos los museos, pero hay tantos que, si vas a pasar solo un día, deberás elegir los que más te interesan. A nosotros nos dio tiempo a visitar el Museo Nacional de Historia, el Museo de Historia Natural, el Museo Nacional del aire y del Espacio y el Instituto Smithsoniano, este último, con una visita guiada.
El Capitolio también se visita de forma gratuita, pero se debe reservar hora con días de antelación, ya que solo se puede realizar en ciertos pases y se van llenando.
Hay otros edificios, como la biblioteca del Congreso, que también se visita en pases cerrados hasta las 16:30, por lo que hay que tenerlo en cuenta para organizar el día, así como que la mayoría de los museos cierran a las 17:30h, por lo que lo conveniente es madrugar y empezar con el primer museo justo cuando abren, a las 8:30h.
Por la tarde, como nuestro hotel nos ofrecía la posibilidad de tomar prestadas unas bicicletas, fuimos hasta otra parte muy famosa de la ciudad que, si tienes tiempo, debes visitar: Georgetown (donde se rodó la película El Exorcista). Es un barrio muy pintoresco, con calles empedradas y casas bajas, bonitas y muchos restaurantes con encanto. Nos gustó tanto, que nos quedamos a cenar por allí.
Día 7: En ruta hacia los Apalaches
Lo primero de todo fue ir a recoger nuestro coche de alquiler. Lo habíamos reservado por Rentalcars unas pocas semanas antes de iniciar el viaje. Tened en cuenta, si hacéis un recorrido similar, que os van a cobrar un sobrecoste (que no es precisamente barato) por dejarlo en una ciudad o un estado diferente al que lo cogéis. En este caso, con la ruta prevista y nuestros vuelos, no había otra opción mejor.
Nuestro objetivo de ese día era conocer el Shenandoah National Park y su famosísima Skyline Drive, una carretera panorámica de 230 Km de longitud, donde hay numerosos miradores y senderos por los que hacer caminatas por el bosque. Esta carretera tiene cuatro entradas (la más cercana a Washington sería la de Front Royal y la más lejana la Blue Ridge, cerca de Waynesboro. Además, hay dos entradas intermedias: Thornton Gap y Swift Run Gap). En cada una de ellas hay un peaje, en el que se debe abonar la entrada al parque, que cuesta 30 dólares por vehículo, te permite recorrer toda la carretera completa y es válida para todo el día. En esta página puedes encontrar información sobre el parque y sus tarifas, ya que hay varios días al año en los que la entrada es gratuita.
Nosotros nos decantamos por una de las entradas intermedias, la de Swift Run, cercana a la población de Elkton, ya que así no tendríamos que hacer la ida y vuelta completa para pasar la noche.
Al llegar a esta localidad lo primero que hicimos fue buscar alojamiento en uno de los muchos moteles que vas encontrando en el camino, decantándonos por el Country View Lodging Motel, ya que disponía de cabañas cómodas a buen precio y estaba muy cerca de la entrada al parque.
Este día tuvimos muy mala suerte ya que, según nos acercábamos al parque, pudimos ver una densa niebla que lo tapaba todo. Aun así, y aunque el precio de la entrada nos parecía elevado para el día que hacía, decidimos entrar, ya que habíamos llegado hasta allí y no había mucho más que hacer. La niebla no se levantó ni un segundo y, además, no paró de llover, así que no pudimos disfrutar de este maravilloso parque y su carretera de la que, según cuentan, es una de las más bonitas de EEUU.
Entramos a uno de los dos centros de visitantes que hay en el parque (en este caso, el Harry F. Byrd), para poder conocer, aunque fuera a través de fotos y videos, este famosísimo lugar que, por lo poco que alcanzaba la vista, sí parecía un sitio precioso. Cabe destacar que, en toda esta gran zona, a excepción de este, los parques naturales son de entrada gratuita.
Día 8 – Conociendo el territorio Cherokee
¡Bien! Por fin había dejado de llover. Cargamos el coche y continuamos recorriendo los Apalaches por la carretera 81, rodeados de tupidos bosques, hasta Roanoke, nuestra próxima parada. Tras dejar nuestras cosas en el Motel elegido para esa noche, nos adentramos por la carretera 220, en territorio del Watoga State Park.
Por casualidad, encontramos una casita de madera blanca con un cartel en la puerta que decía: “The home of the biggest best Hamburguer this side of the Mississippi” así que decidimos entrar a comer, no podíamos dejar pasar la oportunidad de probar la mejor hamburguesa a este lado del Mississippi. La verdad es que no sabemos si será la mejor, pero estaba muy buena. Si os decidís a probarla, el restaurante se llama Maw & Paw’s Diner y está en Eagle Rock.
Después de comer hicimos una caminata tranquila por un sendero al borde del río Roaring Run (el punto destacado del mapa para encontrar este camino es el Roaring Run Furnance). El lugar tiene mucho encanto y el paseo entre el bosque es muy agradable y fácil de hacer.
Día 9 – El sendero de los Apalaches
El sendero de los Apalaches, o Appalachian National Scenic Trail, es una famosísima ruta de senderismo que recorre 14 estados del este de Estados Unidos y tiene una longitud total de 3.500 Km. Son muchos los visitantes que deciden completar al menos una parte de este singular recorrido, del que se han escrito libros y rodado películas y, nosotros, no íbamos a ser menos.
Los senderistas más preparados suelen hacer un tramo del recorrido en varias etapas, haciendo noche entre ellas. Es una ruta muy bien señalizada y conservada por numerosos clubs de montaña, pero no hay que olvidar que, pese a que la recorren muchas personas, habrá tramos en los que podrás no encontrarte con nadie y es una zona natural con animales salvajes, por lo que hay que ser muy consciente de ello y tomar las precauciones necesarias (ropa y calzado adecuado, repelente etc.)
El tramo del sendero lo hicimos por el Cherokee National Forest, cerca de la población de Hampton, donde la carretera se cruza con este camino a la altura de un lago y puedes recorrer el tramo que desees, en dirección norte o sur. En esta página puedes consultar un mapa detallado del Appalachian Trail al completo.
Después de la caminata, continuamos por la carretera 26 hasta Asheville y pasamos la tarde paseando por el centro histórico de esta bonita localidad y cenamos en uno de sus agradables restaurantes, además de reservar para las próximas 2 noches un motel a las afueras (el Red Roof Inn Asheville West).
Día 10 – Las preciosas Smoky Mountains
Amaneció un día soleado y caluroso, perfecto para pasar el día entre el Great Smoky Mountains National Park y el Nantahala National Forest. La primera parada fue el pueblo de Cherokee, donde entramos en el punto de información para preguntar sobre alguna ruta cercana y comprar algo de comida. Nos aconsejaron hacer el Deep Creek Trail, un sendero sencillo que pasa por 3 cascadas.
Una actividad que hacen muchos visitantes, y que nos pareció muy divertida, es alquilar grandes flotadores (había varios puestos en la zona de aparcamiento) para hacer el camino de ida a pie y, de vuelta, dejarse llevar por la corriente río abajo.
El final del recorrido acabó de la mejor manera posible, contemplando las impresionantes montañas desde el mirador de Clingmans Dome, el punto más alto de este Parque Natural, que se encuentra en la frontera entre el estado de Tenesse y Carolina del Norte. Según indica su página de información, en días claros, como el nuestro, las vistas abarcan 150 Km y 7 estados. De vuelta a Asheville, tuvimos la enorme suerte de poder ver un oso muy cerca de la carretera (esto ocurre en pocas ocasiones ya que, como viven en libertad, raras veces se acercan a lugares transitados).
Día 11 – Rumbo a la pintoresca ciudad de Charleston
Este día nos esperaba uno de los trayectos más largos por carretera, 431 Km que debíamos recorrer para llegar a la ciudad costera de Charleston. Por eso, nos lo tomamos con calma y entramos a conocer la ciudad de Columbia y su conocida Universidad, por cuyo campus es interesante pasear.
Por la tarde llegamos a Charleston, una de las ciudades más bonitas del viaje. Este lugar conserva una esencia colonial y elegante, con un toque moderno en sus galerías, mercados y restaurantes. Lo primero que hicimos fue parar en su centro de visitantes, para conseguir un mapa turístico de la ciudad, y después, nos entretuvimos paseando por sus calles.
Esta localidad tiene una triste historia a sus espaldas ya que, por su estratégica situación, fue uno de los puertos más importantes del atlántico, convirtiéndose en el lugar donde se compraron y vendieron casi la mitad de los esclavos que llegaron a Estados Unidos y que, desde allí, se repartían como mercancía al resto del país, condenados a trabajar de por vida en plantaciones agrícolas o como servicio doméstico de sus dueños, soportando unas condiciones injustas y lamentables. Además, en Charleston tuvo lugar el inicio de la Guerra civil de EEUU, ocasionada precisamente por la controversia histórica que provocó la esclavitud y la diferencia de opiniones entre el norte y el sur. Para conocer más detalles, se puede visitar el Museo de Historia Afroamericana, localizado en el antiguo mercado de esclavos.
Al margen de su oscuro pasado, la ciudad nos encantó, las coloridas casas de Rainbow Row, pasear por el pequeño barrio francés y por el Waterfront Park desde el que, si tienes suerte, podrás ver asomar algún delfín en la desembocadura del río. Mi zona favorita fue la de South of Broad (las calles al sur de Broad St.) donde se encuentran las mansiones coloniales más bonitas, finalizando en el White Point Garden. Un dato alegre de esta ciudad es que en ella se originó el baile que lleva su nombre, supuestamente inspirado en una danza africana llamada Juba, y que comenzó a practicarse en los años 20.
Día 12 – Plantaciones de algodón, Savannah y Jacksonville
Para conocer un poco más sobre la historia de este lugar, se puede visitar alguna de sus antiguas plantaciones, como la Plantación Magnolia, una enorme finca que conserva las construcciones de la época y que se ha convertido en un museo. Puedes recorrer en coche algunos de los caminos de la propiedad y, si te interesa, contratar una visita guiada.
Por la carretera 17 fuimos a encontrarnos con la autopista 95, que recorre el país de norte a sur, por la que llegamos a la ciudad de Savannah que es, junto a Charleston, mi favorita del viaje.
Savannah está repleta de preciosas plaza con árboles enormes y una vegetación exuberante, rodeadas de elegantes mansiones coloniales. Son todas diferentes y, tan bonitas, que no sabes en cuál te quedarías. Esta ciudad fue la primera de EEUU que se construyó siguiendo una planificación urbanística, supongo que por eso las calles y plazas parecen sacadas del decorado de una película.
Y precisamente allí, en una de sus plazas, es donde se rodaron las escenas de Forrest Gump donde el protagonista cuenta su vida a varios desconocidos, sentado en el banco de madera, hasta que coge el autobús que le lleva a visitar a su querida Jenny. La plaza se llama Chippewa Square y, si quieres ver el banco de la película, deberás visitar el Museo de Historia de Savannah.
Después de callejear por todas las zonas posibles (la ciudad es pequeña) acabamos el día cruzando al estado de Florida, para hacer noche cerca de la ciudad de Jacksonville y ganar unos pocos Km para el día siguiente.
Día 13 – Visita al centro de la NASA de Cabo Cañaveral
A medida que te vas desplazando hacia el sur, notas como el calor empieza a ser cada vez más fuerte, pero, en esos momentos, no le dimos demasiada importancia ya que ese día nos esperaba una interesante visita: El complejo Kennedy Space Center de la NASA, en Cabo Cañaveral.
El precio de la entrada (57 dólares los adultos y 47 los niños menores de 11 años) merece la pena si te interesa el mundo espacial. El complejo está dividido en varios museos y la visita de todos ellos implica pasar, prácticamente, todo el día: se puede conocer la historia de las distintas misiones espaciales, ver cohetes reales, un simulador de lanzamiento, componentes de la Estación Espacial Internacional, varios cines en 3D con grabaciones realizadas por los astronautas y, si tienes suerte, algunos días se puede presenciar un verdadero lanzamiento.
Nosotros nos quedamos hasta la hora de cierre, las 6 de la tarde, llegando de noche a la ciudad de Orlando (que está a unos 80 Km). El día anterior, habíamos reservado por internet uno de los Moteles cercanos a los parques temáticos, La Quinta Inn, que estaba bastante bien: las habitaciones eran amplias y cómodas, tenía piscina y servicio de traslado gratuito en bus a los parques.
Día 14 – Universal Studios de Orlando
Pasando tan cerca de Orlando merecía la pena ampliar una noche para visitar uno de los conocidos parques temáticos de esta ciudad. Escogimos el Universal Studios, porque nos encanta el cine y, además, soy muy fan de Harry Potter y, en este parque, han recreado una parte importante de los escenarios de las películas. Además, habíamos visitado el Universal Studios de Los Ángeles, en un viaje anterior, y nos había encantado la experiencia.
Sinceramente, a mí este parque me defraudó un poco, la parte dedicada a Harry Potter me encantó, pero el resto del parque estaba repleto de atracciones con simuladores virtuales muy orientadas a niños pequeños y, teniendo en cuenta que la entrada supera los 100 dólares, esperaba algo más. Para equilibrar, el espectáculo final de luz y sonido dedicado al cine estuvo fantástico. De todas formas, creo que merece la pena visitar, al menos una vez en la vida, uno de los exageradamente grandes parques temáticos de Orlando, lo difícil es elegir cuál.
*Hago un inciso, aprovechando el tema, (aunque no forme parte de este viaje) para recomendaros el Universal Studios de Los Ángeles, que me gustó mucho más que el de Orlando. Si tenéis oportunidad, entrad, ya que se hace un recorrido por una gran cantidad de sets de rodaje reales utilizados en multitud de series y películas, y se disfruta muchísimo reconociéndolos y formando parte de ellos.
Día 15 – Llegada a Miami
Después de tantos días de actividad y dedicamos el día a pasar un tiempo de relax en las playas de Miami Beach. Otra opción, para este día, es visitar el famoso parque de los Everglades, que está de camino.
Día 16 – Ruta panorámica por los Cayos de Florida
Como era el último día con coche, decidimos recorrer los Cayos de Florida, ya que es la opción más cómoda para conocer esta carretera que conecta las islas más al sur de Florida mediante interminables puentes en los que, durante un largo rato, solo ves mar a tu alrededor.
Además, es una oportunidad para bañarte en sus múltiples playas “semi tropicales” de arena fina y aguas turquesas. El recorrido total entre Cayo Largo y Cayo Hueso son 170 Km, (a lo que hay que sumarle otros 100Km más desde Miami a Cayo Largo) por lo que, si quieres hacer la carretera completa, pasas bastante tiempo en el coche
Es una zona de playa por excelencia, en la que se concentran multitud de turistas para pasar unos días de relax. Personalmente, me pareció que las islas están demasiado explotadas, urbanísticamente hablando, y pasas por casas, hoteles y restaurantes continuamente. También hay algunas reservas naturales, desde las que se pueden observar, sobre todo, aves acuáticas y, desde Cayo Hueso, se pueden ver unos atardeceres preciosos.
Como curiosidad, en los Cayos podrás atravesar el Puente de las Siete Millas (casi 11 Km) una estructura que fue, en su tiempo, el puente continuo más largo del mundo. Ahora es uno de los más largos de América, aunque ha tenido que ser reconstruido, debido a que esta zona está bastante castigada por los huracanes.
Día 17 y 18 – Dos días en Miami
En mi post Qué ver y hacer dos días en Miami encontrarás todos los planes y visitas que hicimos durante nuestros dos días de estancia en esta animada ciudad y que, sin duda, te recomiendo realizar.
Día 19 – Regreso a casa
Nuestro viaje llegaba a su fin y, como siempre, teníamos sentimientos encontrados: alegría, por lo bien que lo habíamos pasado y todos los lugares nuevos que habíamos conocido y de tristeza porque, unas 13 horas más tarde, estaríamos, en Madrid, y tendríamos que volver a la rutina.
Una vez finalizado el viaje y con la perspectiva que te aporta haber completado la ruta, creo que haría un cambio en el recorrido: dedicar una noche más a la zona de Charleston y Savannah, dos ciudades que me encantaron y que visité en poco tiempo, restando una noche a Miami porque, aunque está bien descansar en la playa al final, con 3 noches habría sido suficiente.
