Ruta de una semana por la costa central de Portugal
Portugal es un país por el que da gusto viajar: es bonito, económico, con gente encantadora y muy fácil de recorrer a tu aire. Además, dada su cercanía con España, nos permite hacer escapadas tranquilas, que no pretendan abarcar el máximo recorrido ya que sabes que, tarde o temprano, volverás.
Un verano, con una semana libre y sin mucha organización previa, decidimos poner rumbo a la costa central de Portugal. Cogimos el coche, el remolque con tienda de campaña, un mapa de carreteras y trazamos una ruta por la costa central del país. Así, fuimos pasando por bonitos pueblos marineros, playas con olas solo aptas para surfistas, acantilados, faros y románticos palacios, para acabar el recorrido paseando por las bohemias calles de Lisboa.
Al ir de acampada no es necesario reservar previamente los campings, ya que siempre disponen de parcelas libres para montar la tienda de campaña aunque vayas, como nosotros, en pleno puente de agosto. Esto te permite ir acoplando la ruta a tus propias necesidades.
En este post os propongo un viaje que se puede hacer, de forma relajada, en unos 7-8 días, ya que abarca pocos Kilómetros de recorrido, pero con atractivos turísticos que no dejan a nadie indiferente.
Ericeira
Este pueblo de pescadores tiene un encanto especial, con calles empedradas, casitas blancas y azules y terrazas al océano atlántico. Es un lugar privilegiado para los amantes del surf ya que, en las playas cercanas, se dan unas condiciones idóneas para practicar este deporte. Nosotros no íbamos con esa intención, pero el sitio nos encantó. Nos alojamos en el Ericeira Camping, que está cerca del pueblo y de la playa, y cuenta con las comodidades necesarias.
Merece la pena pasear por el casco histórico de esta bonita localidad, disfrutar de su gastronomía, descansar en la Playa de los pescadores y ver el atardecer desde el Mirador de San Sebastián.
Sintra
Sintra es uno de los lugares más turísticos de Portugal, y no es de extrañar, porque es un pueblo verdaderamente precioso, colorido y repleto de palacios. Hay tantos que, si vas a pasar el día, deberás elegir, porque es imposible verlos todos.
Dentro del pueblo está prohibido aparcar el coche, por lo que es recomendable llegar temprano para poder dejarlo (sin dar demasiadas vueltas) en los parkings habilitados. Cuidado con dejar el coche en el arcén de la carretera, aunque haya muchos más, porque multan.
Dentro del pueblo, la Quinta da Regaleira es uno de los palacios más sorprendentes. Además de contemplar su singular arquitectura, puedes pasear por el precioso parque que lo rodea, en el que encontrarás varios miradores, un pozo iniciático masón y una pequeña gruta secreta.
También es muy recomendable visitar el Palacio da Pena, el edificio más icónico de Sintra (al que conviene llegar sobre las 10:00, que es cuando abren, para que dé tiempo a todo) y el Palacio de Monserrate, con su parque exterior.
Playa de Adraga y Cabo de Roca
Si vas a hacer esta ruta en coche, no dejes de visitar el Parque Natural Sintra – Cascais. La carretera N247 que lo recorre está rodeada de vegetación y tiene muchos sitios interesantes. Te recomiendo que hagas una parada en la Playa de Adraga, el Convento de los Capuchinos y en el Cabo da Roca.
La Playa de Adraga está en un entorno privilegiado, sus formas rocosas y sus estrechos túneles hacen que merezca la pena parar para recorrerla. Además, próximos a esta playa, hay dos bonitos miradores: el Fojo da Adraga y el Mirador Playa do Carneiro.
El Cabo da Roca es el extremo más occidental del continente Europeo y, por tanto, fue considerado durante un tiempo como el fin del mundo. En este lugar se encuentra también un faro que data de 1772 y, desde allí, se pueden contemplar unas impresionantes vistas al atlántico.
Playa de Guincho
La Playa de Guincho es una de las playas que más me gustan de Portugal, por el punto salvaje que tiene. Con su enorme extensión y rodeada de dunas, es un lugar perfecto para pasar unas horas, ya sea para darse un chapuzón (si el oleaje lo permite) o para pasear, ya que han construido una plataforma de madera a lo largo de la duna. También es genial para practicar deportes como surf, windsurf, kitesurf… dado el fuerte viento que la caracteriza. Merece la pena visitar también su Centro de Naturaleza, donde encontrarás información interesante sobre este Parque Natural.
Nosotros, en esta parte del viaje, nos alojamos en el Camping Orbitur Guincho y, desde allí, visitamos todos estos enclaves, además de la ciudad de Cascais.
Cascais y Boca do Inferno
Para llegar hasta aquí, lo mejor es continuar por la carretera N247 ya que, a partir de Guincho, va por el borde del mar y ofrece unas bonitas vistas de los acantilados. Antes de llegar al centro de Cascais debes parar para ver la Boca do inferno, un arco de roca natural sobre el mar que se abre en el acantilado.
En la ciudad, merece la pena pasear por el casco histórico y por el paseo marítimo, por el que se puede llegar paseando hasta Estoril, localidad conocida por su famoso casino.
También puedes visitar el Palacio de la Ciudadela, el Fuerte de Nuestra señora de la Luz, el Museo Condes de Castro Guimaraes y el faro de Santa Marta, que es especialmente bonito al atardecer.
Lisboa
Los últimos 2 días de la ruta los pasamos en Lisboa. Como llevábamos la tienda, nos alojamos en un camping cercano: Lisboa Camping y Bungalows, en un pinar con grandes parcelas, piscina y a 15 min en coche de la Plaza Rossio, en el centro de la ciudad.
Según dicen muchos, Lisboa es una ciudad que, o te encanta, o la odias. Desde luego, yo no entiendo quién puede odiarla: miradores, arquitectura, gastronomía, arte… no sé qué más se puede pedir.
Qué ver en Lisboa
Lisboa es una ciudad que tiene muchos lugares para visitar, pero en dos días da tiempo a ver lo más importante. A continuación, enumero los lugares que yo considero imprescindibles pero te aconsejo que, antes de planificar tus días, te acerques a la oficina de turismo, situada en la Plaza del Comercio, y consigas un mapa e información detallada con los horarios de los distintos sitios de interés .
Una muy buena forma de conocer la ciudad y, además, comprender su historia, es realizando uno de los numerosos Free tours que se ofrecen todos los días, a varias horas.
Entre los lugares imprescindibles del centro histórico se encuentran: La Plaza del Comercio con el mirador del Arco de Rua Augusta, el Lisboa History Center, el elevador de Santa Justa (por sus preciosas vistas) y las ruinas del Convento do Carmo. Es obligatorio callejear por el barrio de Alfama, el más antiguo y bohemio de la ciudad, en el que podrás visitar la catedral, el castillo de San Jorge y unos cuantos miradores preciosos, además de comer o cenar en cualquiera de sus modernos restaurantes (algunos de ellos con espectáculo de Fado).
Ya en las afueras, están el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem, de donde no te puedes ir sin probar sus famosísimos pasteles. En este barrio, además, hay varios museos, como el de Arte y Arquitectura y el de los Carruajes. Si prefieres pasear al aire libre, puedes llegar hasta el Monumento a los Descubrimientos.
De vuelta al centro de Lisboa, puedes pasear por el Barrio Alto y coger alguno de los tranvías que recorren sus callejuelas. Es una buena manera de conocer otras zonas sin mucho esfuerzo, además de disfrutar del transporte mítico de la ciudad.
